Politica Regional

Republican presidential candidate Donald Trump speaks to supporters as he takes the stage for a campaign event in Dallas, Monday, Sept. 14, 2015. (AP Photo/LM Otero)

“Respeto al Gobierno de México, pero pagará por el muro”: Donald Trump. El presidente electo de Estados Unidos dijo que el Gobierno de Peña Nieto no tiene la culpa de lo que está sucediendo. “Si Trump quiere un muro lo tendrá que hacer bajo su cargo y en su territorio”, respondió de inmediato el presidente mexicano. Mientras tanto, el dólar se vendía ayer hasta en 22.50 pesos en bancos de la Ciudad de México, tras la conferencia de prensa que ofreció el republicano… “Ante la gran llamarada social, amaga EPN con la ley de la militarización. Fue un comienzo a matacaballo y como queriéndole madrugar a la madrugada. El Congreso mexicano, subordinado absolutamente al presidente de la República, se puso a justificar mediante una mesa de trabajo instalada por la Cámara de Senadores la anunciada Ley General de Seguridad Interior”: Vicente Bello/Zócalo Piedras Negras

El presidente electo de Estados Unidos reiteró ayer en su primera conferencia de prensa que el Gobierno de Peña Nieto no tiene la culpa de lo que está sucediendo, pero afirmó que México se ha aprovechado de su país. “Respeto al Gobierno de México, pero pagará por el muro”, sostuvo el republicano, pero de inmediato, desde México, el Presidente Enrique Peña Nieto respondió que nuestro pais no pagará esa obra.
Donald Trump afirmó que México se “ha portado muy bien” y que respeta al gobierno de Enrique Peña Nieto, pero reiteró que hará un muro en la frontera que pagaría México. “El Gobierno de México es excelente, no los culpo por lo que está sucediendo. No lo culpo por aprovecharse de nosotros. México se ha aprovechado de Estados Unidos”, dijo en conferencia de prensa.
Trump dijo que pidió a su vicepresidente Mike Pence trabajar con agencias de gobierno para iniciar la construcción del muro lo antes posible, ya que no quiere esperar a que terminen las negociaciones con México para esto.“Empezaremos a construir el muro y México lo va a pagar”, reiteró el controvertido magnate, quien pese a que perdió por casi 3 millones de votos ante Hillary Clinton, ganó los votos del Colegio Electoral.
Advirtió que no esperará un año o un año y medio para construir el muro con México sino que empezará ya, y que el país vecino pagará por la obra de una manera u otra, posiblemente a través de impuestos. “No es una cerca. Es un muro”, afirmó en su primera conferencia de prensa en 167 días. “No quiero esperar un año o un año y medio” para empezarlo, añadió.
“México pagará por él (…) sea a través de un impuesto o de un pago, es menos probable que sea un pago”, sostuvo el magnate.
“Tenemos diferencias con EU, como el muro que no vamos a pagar… pero vamos a tener una buena relación”, dijo ayer mismo el Presidente mexicano en el marco de la 28 Reunión con Embajadores y Cónsules de México. “Buscaremos acuerdos que den certidumbre a la inversión y el comercio entre México, Canadá y Estados Unidos”.
El mandatario mexicano destacó: “Negociaremos con seguridad en nuestras fortalezas y con sentido práctico”, y agregó que sobre el Tratado de Libre Comercio con América del Norte se buscarán acuerdos que den certidumbre al comercio e inversión entre los países que lo integran
Ah, en mas de lo mismo, minutos después de lo afirmado por Peña Nieto, la titular de la Sedesol, Rosario Robles Berlanga, emitió un “tuit”, que dice: Hoy el Pte. @EPN fue enfático. México no aceptará nada en contra de nuestra dignidad cómo país o como mexicanos. No pagaremos el muro con EU pic.twitter.com/rUyldgr7Lq— Rosario Robles (@Rosario_Robles_) 11 de enero de 2017.
Mientras tanto, el dólar se vendia ayer hasta en 22.50 pesos en bancos de la Ciudad de México, tras la conferencia de prensa que ofreció Donald Trump. Se vende hasta en 22.50 pesos y se adquiere en 20.70 pesos en bancos de la Ciudad de México. De acuerdo con el grupo financiero Ve por Más (Bx+), los inversionistas se refugiaron en el dólar mientras aguardaban la conferencia de Trump.
Explicó que el peso se podría mantener en terreno negativo ante la incertidumbre respecto al contenido de los anuncios del presidente electo. El peso fue la moneda que tuvo el peor desempeño en 2016, tras debilitarse 20 por ciento frente al dólar y teniendo su peor año desde 2008. En lo que va de 2017, la moneda mexicana se ha depreciado más de 5 por ciento frente a la divisa estadounidense.
Ante la gran llamarada social, amaga EPN con la ley de la militarización. Fue un comienzo a matacaballo y como queriéndole madrugar a la madrugada. El Congreso mexicano, subordinado absolutamente al presidente de la República, se puso a justificar desde ayer (antier) –mediante una mesa de trabajo instalada por la Cámara de Senadores- la anunciada Ley General de Seguridad Interior.
Pero hablar de decisiones del Congreso es hablar de quienes lo controlan: El PRI y su inmarcesible aliado de siempre el PAN, esa dupla casi eterna a la que sin ambages y sin rubor se le han incorporado, engrosándola, el PVEM, el PES, Panal y aquel cascarón del PRD que todavía espuelea Jesús Ortega, dice el columnista Vicente Bello en trabajo editorial de ayer en el diario Zócalo de Piedras Negras, Coahuila.
La alocada instalación de aquella mesa de trabajo en materia de seguridad interior –a veinte días de que comience el tan esperado por Enrique Peña Nieto segundo periodo ordinario de sesiones- convocó a casi todos… menos al único opositor real del régimen: El grupo parlamentario del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
De lo que se trata con esta mesa de trabajo es comenzar la discusión sobre la legalización del trabajo de seguridad pública del Ejército y la Marina. Trabajos que serán una suerte de prólogo de la Ley General de Seguridad Interior, que el Congreso tiene planeado dictaminar y votar tan pronto comience el segundo periodo ordinario de sesiones en febrero próximo.
Vidal Llerenas Morales, diputado federal de Morena, conminó al resto de los grupos parlamentarios a que “el proceso de discusión sea amplio e integral y que el eje central de la discusión sea cómo mejorar la seguridad ciudadana y encontrar una ruta par que sean las policías quienes deban estar preparadas para ejercer acciones de seguridad pública, y no el Ejército”.
Apostilló: “Para el ejército debe encontrarse una ruta de salida de las calles y no dejarlo ejercer actividades específicas de las policías, como pretenden ambos dictámenes”. Dijo también que “la obligación de los legisladores es hacer leyes en favor de los ciudadanos y no aquellas que pasen encima de los derechos humanos”.
Marta Tamayo, una de las senadoras priístas que protagoniza en la mesa de trabajo, ha informado que el Ejército participará en la mesa de marras. Y ha avisado también que derechos humanos, tratados internacionales y la seguridad pública en el derecho internacional o comparado, son los temas que conformarán la tríada sobre la cual se afincará el debate.
Este comienzo atropellado del debate sobre lo que será la Ley General de Seguridad Interior, ocurre en un momento de gran turbulencia política, económica y social. La sólo mención del tema, da de qué hablar.
El aumento del precio de las gasolinas y el diesel paró de pestañas a toda la población. Y el gobierno del muy cuestionado Enrique Peña Nieto enfrenta una llamarada inédita de indignación social, que rebasa quizá a todos los partidos políticos.
Para quienes se expresan en la calle, manifestándose en marchas y en mítines, o con la opción de la desobediencia civil, hablar en este preciso instante de la Ley General de Seguridad Interior es hablar de la posibilidad de que el gobierno reprima a quienes lo cuestionan.
Sobre todo por lo que implica aquella iniciativa de ley: Que el Ejército pueda legalmente inmiscuirse en la vida social y política del país, y que, con tal empoderamiento, pudiera ser utilizado por el partido en el poder o por el presidente Enrique Peña Nieto bajo propósitos partidistas y electorales. O peor aún, para proteger a ultranza intereses de las recién llegadas compañías petroleras extranjeras.
Pero con esta ley lo que ocurrirá será la formalización de una dictadura militar, pues será el Ejército de un protagonismo atroz en contra de los intereses de la población. Una población que hoy ha comenzado a manifestarse de manera inédita, y para sorpresa de la República, por mucho en el norte del país, lo que ha puesto bastante nervioso a un régimen que, como no había sucedido nunca en la historia de México, ha subordinado al país a los intereses de los Estados Unidos de América.

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