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Politica Regional

11Requiere Claudia Pavlovich al “Borrego” en el PRI: De los candidatos a la gubernatura de Sonora que iniciaron campaña, Claudia Pavlovich es la única que se encuentra en una encrucijada por factores que no necesariamente le son ajenos, considera el analista político de la capital sonorense, Claudio Tiznado, quien de paso menciona que la abanderada tricolor empieza su campaña con varios puntos por debajo del panista Javier Gándara; el PRI estatal requiere un presidente a la alturas de las circunstancias y no un gris y mediocre, por ello, urge que lo dirijan gentes de la talla de un Miguel Ángel Murillo o un Guillermo Silva Montoya, con amplio oficio –y vagancia—política!; la manta provocadora de los del No al Novillo en el mitin del sábado pone al descubierto que esa organización ya no es social o ciudadana, sino política-partidista-electoral

Y por ello se dice que está siendo sometida a una gran presión para que alcance la victoria electoral el primer domingo de julio, pues a pesar de que deberá desplegar un esfuerzo descomunal para alcanzar el objetivo, se ignora si su voluntad le ayude a obtener los dividendos esperados, con todos los déficits que la senadora con licencia arrastra a este momento.
Pavlovich Arellano, quien puede presumir a secas que la equidad de género le hizo justicia, arrancó la carrera por la gubernatura en desventaja frente a su principal rival del PAN y no por el tema de las encuestas, sino por muchas otras razones que expondremos a continuación, pues esto va mucho más allá de una “fotografía instantánea” y lo que se avecina pudiera ser complicado y no, depende “el cristal con que se mire” y las decisiones que se tomen en tiempo y forma.
En primer lugar, la abanderada tricolor tiene el reto de unir a todas las facciones del priismo sonorense, sobre todo a los “borreguistas”, que en su conjunto suman el 70% de las preferencias contra un 30% con el que arranca su campaña para estar así en condiciones de dar la pelea a sus rivales del PAN, PRD, PT y Morena una vez zanjadas las diferencias con Ernesto Gándara que aún persisten y no se pueden “tapar con un dedo”.
Ese es el panorama hacia adentro. De afuera mejor ni hablar, aún no es tiempo. El PRI sonorense es hasta hoy un partido que no está unificado, y por eso no se pueden “echar las campanas al vuelo”, siendo entonces que Claudia necesita al Borrego Gándara en la presidencia estatal del PRI para que este, desde ahí pueda coordinar la campaña, pues el aquero Alfonso Elías nomás no da con bola, teniendo que hacer doble chamba la tremenda Natalia Rivera, coordinadora de la campaña y secretaria general del CDE.
Y es que ha sido una cascada de errores en los que han incurrido los promotores de la Pavlovich luego de su ungimiento, con un “Vaquero” a la cabeza del PRI que ha hecho más las veces de un “francotirador” que de un estratega y que hoy ya no cumple con el perfil que requiere el tricolor en la coyuntura actual. Las estrategias de Elías Serrano no van empatadas con la operación política que requiere con urgencia la campaña de Pavlovich Arellano.
Para avanzar en la campaña, no basta con atacar al contrario con tanta ferocidad, si antes no se atiende con apremio las debilidades propias para extirpar el mal de raíz, que nada tiene ver con las pifias de los de enfrente, como también el garrafal error de la provocadora manta contra Javier Gándara en el mitin de Ciudad Obregón con el desgastado truco del NO al Novillo, saliéndole a los tricolores el tiro por la culata.
Los expertos en el tema, aseguran que la candidata tricolor no es la causante del embrollo en que se encuentra su campaña ni tampoco que exista algún encono contra el Senador, -quien involuntariamente la ha metido en un brete-, sino todo lo contrario, pues ella es consciente de la fuerza política que posee “El Borrego” y lo necesita para ganar la gubernatura.
Sin embargo, al ex alcalde de Hermosillo no se le ha dado su lugar a estas alturas del partido; es más, ni siquiera se avizora de momento la posibilidad de que le pavimenten un camino por donde canalizar sus legítimas inquietudes y las de sus seguidores que no son pocos y que pueden en determinado momento colmar la balanza hacia un lado u otro, dependiendo de lo que hoy se haga al respecto para sumar o restar. La lógica apunta a que “El Borrego” convertido hoy en el personaje con mayor liderazgo social al interior del PRI es algo así como un “átomo suelto” del que aún se desconoce su trayectoria, pero cuya energía debe reconducirse a la brevedad para abonar a la causa priista so pena de ser rebasados por la derecha en forma irremediable, pior tantito, sus miles de seguidores por todo Sonora siguen dolidos, siendo lo más probable que voten por Javier, el primo-hermano del susodicho Ernesto.
Y la única manera de que no ocurra lo anterior es creando las condiciones para que Gándara Camou se erija como el líder formal de los priistas de Sonora, única posición desde la que este podría operar a favor de Claudia con todos los elementos necesarios, lo que sin duda alguna lo comprometería con la causa y a la vez le permitiría construir con solidez el siguiente nivel una vez ganada la gubernatura para la Pavlovich en una ecuación en la que todos ganan, no bastando que Miguel Ángel Murilllo y Guillermo Silva Montoya ya se incorporaron a la campaña..
“El Borrego” se convertiría así en el general de la tropa, que se encuentra dispersa por todos los rincones de la entidad, y que solo espera la señal para dar la batalla al grito de “unidad con dignidad”.
Al hacer un poco de historia, la primera vez que Ernesto intentó ser candidato del PRI a la gubernatura, solo quedó en eso, en un intento, sin mayores sobresaltos; únicamente le representó un revés que no obstante le permitió seguir creciendo como político al grado de llegar al Senado de la República y participar en la carrera a la gubernatura como finalista demostrando con creces su capacidad política.
Pero hoy, a pesar de que Ernesto ya pasó con creces “la prueba del ácido”, al reafirmar su capacidad, disciplina y lealtad para con su partido, y sobre todo al demostrar que su intento por ser candidato a gobernador no es un simple capricho familiar sino la concreción de la visión de un político en plena madurez, las condiciones son completamente opuestas con un PRI en Los Pinos que reclama la supremacía electoral a la mitad del sexenio, sobre todo en lo referente a las diputaciones federales, vitales para sobrellevar en relativa calma la otra mitad que le resta al presidente Peña Nieto.
Paradójicamente, esas mismas condiciones que le permitieron adquirir la estatura alcanzada son las mismas que hoy lo mantienen “atado de pies y manos”. Él quiere aportar pero no puede, al menos no hasta hoy. Y los que mandan no atinan a reencauzar su potencial ni a darle las herramientas para hacerlo.
Por ello, el legislador federal debe estar consciente que su lugar ahorita está en Sonora, ni más ni menos, pues ha demostrado ser un hombre sin rencores ni agravios que apuesta más a la unidad que la división, pero sobre todo a la construcción de acuerdos privilegiando el diálogo.
En ese tenor, la situación actual se torna peligrosa, pues lo que se deje de hacer en la actual contienda electoral se le endosará no sólo a los promotores de Claudia sino también al propio “Borrego”, que se ha convertido en “el fiel de la balanza”. Y también en un rehén de las pésimas decisiones cupulares, que lo han secuestrado en un círculo vicioso que más temprano que tarde cobrará la respectiva factura llevándoselo a él por delante convirtiéndolo otra vez en una víctima, en caso de no hacerse las cosas como Dios manda.
Cualquiera pudiese pensar que Ernesto Gándara ha estado en el lugar y la hora equivocada a la hora de la toma de decisiones, que hasta hoy no lo han favorecido. Sin embargo, el Senador ha hecho su parte y ello quedó cabalmente demostrado en la interna tricolor, por eso no hay más que abundar al respecto.
En ese sentido, los que saben del tema, aseguran que puede apoyar la campaña de Claudia Pavlovich siempre y cuando le concedan “las armas” con qué hacerlo. De lo contrario de lo que suceda de aquí al 7 de junio próximo el hermosillense podría “lavarse las manos”… Y, claro, seguir creciendo al amparo de los errores ajenos convertido ya en un “campeón sin corona” pero con futuro político por delante.

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