En Huatabampo Gran presentación de la conferencia “El reflejo de mi vida” de Adriana Macías

7Pachi Carrillo
HUATABAMPO.- Sostener los valores que nos inculcan en casa, pero sobre todo que los padres de familia les expliquen a sus hijos que son estos una forma de vida, es la mejor manera de educarlos y saber conducirlos, logrando con ello que el esfuerzo, voluntad y respeto, esté siempre presente.
Palabras que mencionó la conferencista con capacidad diferente, Adriana Macías, quien estuvo en el centro de usos múltiples, con la conferencia “el reflejo de mi vida”, la cual fue presenciada por más de mil 500 huatabampenses que se dieron cita desde temprano para poder estar lo más cerca posible y escuchar con claridad el mensaje.
Dándole la bienvenida las autoridades municipales, encabezadas por el alcalde Ramón Díaz Nieblas y su esposa Sagrario Montaño de Díaz, quienes fueron acompañados por Diana Hernández de Cuen, presidenta del voluntariado DIF Sonora, así como por las primeras damas de Álamos, Benito Juárez, Etchojoa y Navojoa.
Sagrario Montaño de Díaz, presidenta del sistema integral de la familia, comentó en sus palabras que hoy en día la ausencia de valores en las personas es muy notorio, es por ello que en DIF están teniendo una serie de actividades encaminadas a inculcarlos, esto en compañía de los padres, estando todos participando para mejorar unidos.
Durante la conferencia, Adriana Macías, hizo referencia de algunos aspectos de su vida y todo lo que sus padres le decían, siendo lo principal que utilizará lo que tenía y se dejara de lamentar, además de esforzarse todos los días, manteniendo una actitud de respeto y positiva.
“Las limitaciones se las pone uno mismo, al momento de bloquear su mente y decir no se puede, eso es lo que no se debe de hacer, ya que todos tenemos capacidades para lograr los objetivos que nos tracemos, sobre todo las personas con discapacidades, quienes tenemos que salir adelante con el doble de esfuerzo”, indicó.
Dijo que su infancia fue difícil, pero más para sus padres, ya que tuvieron que ir aprendiendo como vivir con una hija que nació sin brazos, siendo una experiencia totalmente diferente, pero siempre la motivaron a seguir adelante, sin consentirla mucho, sino alentándola a realizar las cosas por ella misma, que desde un principio le dijeron que no sería fácil.
Viniendo a Huatabampo, para despertar el espíritu de fortaleza que algunas veces se mantiene dormido, teniendo así la esperanza de ser mejores personas, respetándose entre todos, no dejando que la apatía les gane, sino todos los días salir a la calle con la mejor actitud y dar todo en cada paso que se de.

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